NEOQUIPUS ROJO ANARANJADO VÍVIDO (robo)
NEOQUIPUS ROJO ANARANJADO VÍVIDO (robo)
ROJO ANARANJADO VÍVIDO II
Cáñamo teñido y alfileres
140 X170 X 5cm
INDIA
Cáñamo, cuerda de algodón teñida, y tinta china y acuarela sobre papel Xuan
160 X 60 X 40 cm
INDIA (detalle I)
Cáñamo, cuerda de algodón teñida, y tinta china y acuarela sobre papel Xuan
160 X 60 X 40 cm
INDIA (detalle II)
Cáñamo, cuerda de algodón teñida, y tinta china y acuarela sobre papel Xuan
160 X 60 X 40 cm
ENTRE LA SERENIDAD Y EL ARREBATO
Cuerda de cáñamo teñida y papel tengujo 9 grs.
180 X 220 X 150 cm
ENTRE LA SERENIDAD Y EL ARREBATO (detalle)
Cuerda de cáñamo teñida y papel tengujo 9 grs.
180 X 220 X 150 cm
HILAR ADIESTRA LAS MANOS, PERO TEJER DESAFÍA LA MENTE
Cuerdas de cáñamo teñidas
245 X 70 X 35 cm
ROJO ANARANJADO VÍVIDO
Exposición de Luciana Rago Ferrón
Texto de Arantxa Romero
Puxagallery, Madrid (España). 2023
agua
Mancha. Espera.
Trazo. Capilaridad. Vuelta.
Perder. Atrapar, dejar ir.
Estas son algunas de las palabras que parecen caerse del proceso creativo de Luciana Rago (San Juan, Argentina, 1982), cuya obra invita a pensar hilando. Una larga investigación material empuja su hacer, asentada sobre la historia de esa pintura asiática que ha sabido escuchar a sus materiales, especialmente la pintura monocromática china. Rago, profesora de pintura china y japonesa, se adentra sin miedo en los lenguajes que no se rigen por la palabra, por el raciocinio y el cálculo. Al contrario, la artista toma la superficie pictórica como un espacio vivo de dos caras, anverso y reverso, con los que poner en marcha la fascinante danza de los borrones, las manchas, las salpicaduras y las estelas que la tinta deja. El agua es una parte fundamental de su práctica y asimismo de las doctrinas de conocimiento que sostienen la estética sinojaponesa. Es el elemento taoísta por excelencia: por su temperamento inocuo, su capacidad de transformación, su insipidez y su transparencia. Nada más vivo que el agua, fuerza proteica y vacío que alberga la potencia de todos los seres. Agua que no tiene forma y por eso se expande sobre papeles como los que usa esta creadora, capaces de captar su oleaje, en primer lugar papel de fibras vegetales, conocido en Occidente como papel de arroz (Wenzhou). Y desde 2016, papel Tengujo que, parecido a una fina tela, absorbe los pigmentos como a soplos, dejando pasar suavemente la luz. Papel, pigmentos y agua casi corporales que hablan de la organicidad de todo lo viviente, en esta exposición seres-tinta que se han parado en ciertas zonas de la obra y cuyos colores indican el camino, según me contaba la artista una tarde en su estudio.
azar
El método de Rago proviene del azar, maestro antiguo de tantos creadores a lo largo del tiempo. El bloqueo de las búsquedas racionales y los pre-textos le permiten trabajar en serie, saltando de obra en obra para ser parte de lo que ocurre cada fragmento. En ese nudo azaroso donde se une la pincelada única de Shitao y los trayectos de Henri Michaux, la creadora encuentra un terreno en el que ponerse en marcha. Estamos entonces ante un trabajo de apertura hacia lo inesperado, donde también se adivinan las huellas del contact improvisation, técnica dancística, creada por Steve Paxton, que la artista practica habitualmente. Esta tendencia incide en la aceptación de los movimientos, en la recepción de lo otro, en la apuesta abierta por estar aquí y ahora, en relación. Con este último elemento, nos enfrentamos a una posición artística frágil, desde luego, y por eso enérgica y vital, que como dice Michaux, consiste en atreverse a buscar sin saber:
«Como yo, la línea busca sin saber lo que busca, rechaza los hallazgos inmediatos, las soluciones que se ofrecen, las tentaciones primeras. Cuidándose de ‘llegar a’, línea de ciega investigación. Sin conducir a nada, sin pretender hacer algo bonito o interesante, atravesándose a sí misma sin rechistar, sin mirar atrás, sin atarse, sin atarse a nada, sin percibir objeto alguno, ni paisaje, ni figura»
(Emergencias-Resurgencias, 1972).
Esta línea de ciega investigación alcanza su luz en los títulos, casi siempre de origen literario, que orientan la experiencia de estas pinceladas sin corregir. Una ciega investigación que, además, anuda en Puxagallery lo pictórico y lo textil, como puede verse a primera vista. Son los colores el código común a las pinturas, hechas para tocar con los ojos, y a los textiles, hechas para ver con las manos, tanteando sus secretos.
color
La presencia física del color ha atrapado a la humanidad, al menos, desde que nos pusimos de pie y con ello liberamos nuestras manos. Por tanto, esta exposición se asienta sobre una larga historia, la de los colores, arrastrando un tono concreto o mezcla de ellos: Rojo anaranjado vívido. Para el historiador francés Michel Pastoureau, el rojo es el primero de los colores, presente desde el Paleolítico. Por supuesto es el color de eso que nos contiene: la sangre, sustancia sacrificial y, también fuego, comunismo y revuelta. Pero, al mismo tiempo, el rojo viene etimológicamente de lo encendido (rubeus) y de ahí el rubí, que refulge (rutilus) como el rubor, lo rubicundo… Por su parte, el naranja se obtiene de un mineral tóxico, redondo como la fruta que da su nombre, presente en la cúrcuma y tantas flores. En definitiva, al entrar a las salas, puedeeste rojo anaranjado vívido que nos remita al calor extraño, por ejemplo, de ese rojo-naranja de la última luz del día, cegadora y glacial. Estas seguramente sean las sensaciones, siempre culturales, que nos penetren al recorrer la galería y, no obstante, esimprescindible saber que aquí el color tiene sus propias palabras, pues este Rojo anaranjado vívido une la serie de pinturas y textiles de la exposición en torno a un código. Digo que el color tiene palabras propias porque los textiles de esta muestra reinterpretan la larga historia de las escrituras, concretamente la del quipu.
quipus
El quipu (nudo, en quechua) es un sistema de escritura milenario, actualmente en uso, utilizado especialmente desde el año 900 por las culturas andinas. Los quipus, a la manera de un proto-ordenador, se componen de un gran cordel principal al que se añaden otros perpendiculares a su vez anudados. Se trata de una escritura portátil que registra información mediante dos tipos de técnicas y Rago, en concreto, trabaja aquí con la del quipu narrativo. Utilizado para transmitir palabras clave de historias, poemas o canciones a través de los colores, la orientación de los nudos, el grosor o anclaje de lascuerdas, es una escritura para leer con las manos. A propósito del color, la artista parte de una historia que relata cómo un sacerdote de Cuzco en torno a 1950 dio confesión a una persona a través de un quipu, cuyo color, Rojo anaranjado vívido se relacionaba con el pecado de robar. Luciana Rago toma esta secuencia cromático-escritural para ponernos a pensar con las manos y tantear una historia que cuenta sin contar, partiendo de las traducciones, los castigos y falta de comunicación en las represiones coloniales. Dicho esto, ¿Qué se ha robado y quién ha osado pecar? Las fuentes de esta historia hablan de cómo cada color representaba un pecado distinto y con este hilo la creadora teje, recoge y atiende sus propios nudos a uno y otro lado del Atlántico. Por otra parte, las tensiones entre una escritura hegemónica y otras minoritarias e incluso encriptadas no es nada nuevo, pues el secreto es consustancial al nacimiento mismo de la escritura.
secreto
El prefijo cripto- proviene del griego, significa oculto y según el diccionario María Moliner, la criptografía es «la técnica de convertir alguna información legible en ilegible mediante claves secretas para garantizar su confidencialidad». Objetos como el disco de Festo, indescifrable hasta 2014, o la aún ilegible escritura Rongo Rongo de la Isla de Pascua se nos aparecen como grafías abstractas, secretos a los ojos de quienes no podemos leer. Estas escrituras ilegibles, reales o ficticias, atraviesan la historia cultural desde la ciencia al esoterismo, incluyendo lenguas inventadas como el el nüshu de las mujeres chinas decimonónicas, el senzar de la teósofa Helena Blavatsky, el jargon de Jean Dubuffet o el neocriollo de Xul Solar. Con este secreto histórico en las manos, animo al espectador a pasear por los espacios, a dejarse impregnar por las palabras que llegan a través del tacto, pues estos quipus están hechos para tocarse. A cerrar los ojos y escuchar lo que se cuela por los nudos. A abrirlos y ver qué dicen los colores de esta escritura cuyo pecado sobrevivió al colonialismo europeo y que constituye un registro táctil y tridimensional que escapa a la concepción logocéntrica de escribir. Así, esquivando la sobresignificación en la que vivimos cotidianamente, la obra de Luciana Rago impacta en nuestra percepción más corporal: la que ocurre al tocar.
tacto/texto/tejido
Aunque pensemos que sólo tocamos con las manos, en realidad lo hacemos con toda la piel, que es el órgano más extenso del cuerpo. Hay toda una corriente de pensamiento que liga al ser humano con el sentido del tacto y por ello, los quipus de esta creadora continúan la tradición de esos sistemas de escritura que no pasan tanto por la voz como por la acción de inscribir, en este caso tejiendo. Un homenaje, cierto, a las escrituras queno ausentan el cuerpo y que hablan con su propia materialidad, aquí cuerda de cáñamo, hilo de algodón y papel de fibra natural. De hecho, esta artista ha trabajado con el pretexto del quipu para seguir investigando sobre problemas que ya estaban latentes en exposiciones anteriores, como Husos, en el Centro Contemporáneo de Arte Textil Grau-Garriga (2022), donde comenzó a dialogar con otros textiles recuperados por artistas contemporáneas como Constanza Piña, Paola Torres Núñez delOPrado o Cecilia Vicuña, quien con sus quipus menstruales rescata esta escritura milenaria para tensarla en el cuerpo de las mujeres y la naturaleza. Entonces, ¿está Luciana Rago tejiendo un alfabeto propio a través del quipu y el color? Quedando la respuesta a juicio de cada cual, lo que está claro es que entre texto y tejido se da una relación íntima, la de las tejedoras que con precisa paciencia construyen hilo a hilo sus relatos, ese rojo anaranjado vivido del cuerpo, de la sangre que brota como vida y muerte a la vez en un relato donde estas palabras no se oponen. Las acciones de tejer y escribir comparten unatradición muy antigua, en ocasiones ligada al mundo cultural de las mujeres, del dejar pasar los pensamientos mientras se hace algo de labor, hilo a hilo. No por casualidad, texto y tejido tienen un origen compartido, pues la palabra texto viene de textere, tejer. Este hilo común ha entretenido a numerosos teóricos, que han pensado los textos como tejidos, pues al escribir, sea sobre papel, con los dedos en el teclado o sobre el cuerpo, surge un pensamiento táctil, físico y palpable que se hace como un trabajo. Tejer-escribir. Sí, pensando con las obras de Luciana Rago pareciera que nos encontráramos ante los hilos-escrituras que describe la poeta y filósofa Chantal Maillard para materializar el proceso del pensamiento. Y es que en el tejido se ve mejor que en ningúnarte el pensar, cómo este se hila, se retuerce, se enreda y se deshilacha. Un tiempo imperfecto de entrada y salida, de no-comienzo y de no-fin: nudos. Pensar/escribir/tejer tienen en común una función primordial, dejar constar el paso, a trazos, del tiempo. Tiempo irremediable y escurridizo, del que afortunadamente podemos recoger su gesto, que en este instante es rojo, anaranjado, vívido.